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Economía comestible : Un economista hambriento explica el mundo /

Por: Colaborador(es): Tipo de material: TextoTextoIdioma: Español Lenguaje original: Inglés Series Debate EconomíaEditor: México : Debate, 2023Edición: Primera ediciónDescripción: 257 páginas ; 23 cmTipo de contenido:
  • texto
Tipo de medio:
  • sin mediación
Tipo de soporte:
  • volumen
ISBN:
  • 9786073834292
Otro título:
  • Edible economics. A hungry economist explains the world
Títulos uniformes:
  • Edible economics / Español.
Tema(s): Género/Forma: Clasificación CDD:
  • 330.01 C45625 2023
Contenidos:
Introducción. Ajo. -- Donde el apestoso bulbo funda Corea, asusta a los ingleses y les explica por qué querrán leer este libro. -- Primera parte. Sobreponerse a los prejuicios. -- Bellota. Donde los cerdos que se alimentan de bellotas en el sur de España y los coreanos amantes de este fruto demuestran que la cultura no es tan importante como se cree a la hora de determinar los resultados económicos. -- Okra. Donde el «dedo de la dama» demuestra lo miope y engañoso que es el lenguaje de la economía de libre mercado.. -- Coco. Donde la fruta marrón demuestra por qué es erróneo pensar que las diversas personas «marrones» son pobres porque no trabajan lo suficiente. -- Segunda parte. Cómo ser más productivos. -- Anchoa. Donde ese pequeño pez, que solía otorgar a los países no solo ricos sabores, sino también fabulosas riquezas, resultó ser un embajador de la industrialización. -- Langostino —¿o gamba? Donde se muestra cómo ese crustáceo es un insecto disfrazado que explica por qué los países en vías de desarrollo deben recurrir al proteccionismo para enfrentarse a una competencia extranjera más poderosa. -- Fideos. Donde la historia entrelazada de dos naciones obsesionadas con los fideos nos lleva a replanteamos la forma en que concebimos el espíritu empresarial y el éxito de las empresas. -- Zanahoria. Donde la idea, antes escandalosa, de que una zanahoria puede ser naranja nos ayuda a comprender por qué y cómo tenemos que modfi car el sistema de patentes. -- Tercera parte. Mejorar globalmente. -- Ternera. Donde la carne más controvertida demuestra cómo el libre comercio no implica libertad para todos. -- Plátano. Donde la fruta más productiva del mundo nos muestra cómo las corporaciones globales pueden convertirse en fuerzas positivas para los países en vías de desarrollo, pero solo si se utilizan de la manera correcta. -- Coca-Cola. Donde una bebida cuyo nombre parece el de una banda de rock en decadencia nos explica por qué tantos países en vías de desarrollo están insatisfechos con la ideología económica imperante. -- Cuarta parte. Convivir. -- Centeno. Donde el grano por excelencia del norte de Europa aclara algunos malentendidos sobre el Estado del bienestar. -- Pollo. Donde esa ave que a todo el mundo le gusta comer, pero a la que nadie toma en serio, nos muestra el verdadero signficado de la igualdad económica y la equidad. -- Chile. Donde esa baya embaucadora nos ayuda a entender que los trabajos relacionados con los cuidados están desatendidos e infravalorados a pesar de constituir la base de nuestra economía y sociedad. -- Quinta parte. Pensar en el futuro. -- Lima. Donde la marina británica y la bebida nacional brasileña se combinan para hacernos reflexionar sobre los retos del cambio climático. -- Especias. Donde descubrimos cómo la pimienta negra, la canela, la nuez moscada y el clavo dieron origen a la corporación moderna que convirtió al capitalismo en un gran éxito y ahora lo asfixia lentamente. -- Fresa. Donde la baya que no es una baya nos hace reflexionar sobre el auge de los robots y el futuro del trabajo. -- Chocolate. Donde la tableta de chocolate con leche revela que el secreto de la prosperidad económica suiza tiene poco que ver con la banca opaca o el turismo de lujo. -- Conclusión. Cómo comer mejor (la economía). -- Agradecimientos. -- Notas.
Resumen: "Cuando, en los años ochenta, el economista Ha-Joon Chang aterrizó por primera vez en Reino Unido desde Corea del Sur, se encontró con un país que comenzaba a salir de la insípida dieta inglesa y a experimentar con los sabores del resto del mundo. Era un trayecto inverso al que estaba recorriendo la economía, cada vez más acomodada en una única escuela. Su nuevo y esperado libro, Economía comestible, demuestra con ejemplos claros y sabrosos que del mismo modo que es esencial abrirse a las diversas tradiciones culinarias también lo es disponer de una amplia variedad de perspectivas económicas. En este fascinante y delicioso volumen, Chang convierte en apetecibles todo tipo de ideas económicas, explicándolas a través de algunos ingredientes y recetas de diferentes lugares del planeta. Así, el chocolate puede ser una dulce adicción, pero aporta emocionantes ideas sobre las economías posindustriales del conocimiento; y mientras que la obra hace que el rumbo del sur de Estados Unidos tenga una suavidad que derrite el corazón, también remite a la enmarañada relación entre el capitalismo y la libertad. Desde el coste oculto del trabajo del hogar hasta el lenguaje engañoso del libre mercado, mientras cocina platos de todo el mundo, como el sándwich favorito de Elvis, las gambas al ajillo españolas y el dotorimuk coreano, este irresistible divulgador sirve un festín de ideas audaces fácil de digerir y con el que cambiar el mundo." -- tomado de la contraportada.
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Tipo de ítem Biblioteca actual Colección Signatura topográfica Copia número Estado Fecha de vencimiento Código de barras
Libros Libros Jardín LAC Vizcaínas Biblioteca pública Mundo actual 330.01 C45625 2023 (Navegar estantería(Abre debajo)) Ej. 1 Disponible JLV24100256

Incluye índice.

Traducción de: Edible economics : A hungry economist explains the world.

Introducción. Ajo. -- Donde el apestoso bulbo funda Corea, asusta a los ingleses y les explica por qué querrán leer este libro. -- Primera parte. Sobreponerse a los prejuicios. -- Bellota. Donde los cerdos que se alimentan de bellotas en el sur de España y los coreanos amantes de este fruto demuestran que la cultura no es tan importante como se cree a la hora de determinar los resultados económicos. -- Okra. Donde el «dedo de la dama» demuestra lo miope y engañoso que es el lenguaje de la economía de libre mercado.. -- Coco. Donde la fruta marrón demuestra por qué es erróneo pensar que las diversas personas «marrones» son pobres porque no trabajan lo suficiente. -- Segunda parte. Cómo ser más productivos. -- Anchoa. Donde ese pequeño pez, que solía otorgar a los países no solo ricos sabores, sino también fabulosas riquezas, resultó ser un embajador de la industrialización. -- Langostino —¿o gamba? Donde se muestra cómo ese crustáceo es un insecto disfrazado que explica por qué los países en vías de desarrollo deben recurrir al proteccionismo para enfrentarse a una competencia extranjera más poderosa. -- Fideos. Donde la historia entrelazada de dos naciones obsesionadas con los fideos nos lleva a replanteamos la forma en que concebimos el espíritu empresarial y el éxito de las empresas. -- Zanahoria. Donde la idea, antes escandalosa, de que una zanahoria puede ser naranja nos ayuda a comprender por qué y cómo tenemos que modfi car el sistema de patentes. -- Tercera parte. Mejorar globalmente. -- Ternera. Donde la carne más controvertida demuestra cómo el libre comercio no implica libertad para todos. -- Plátano. Donde la fruta más productiva del mundo nos muestra cómo las corporaciones globales pueden convertirse en fuerzas positivas para los países en vías de desarrollo, pero solo si se utilizan de la manera correcta. -- Coca-Cola. Donde una bebida cuyo nombre parece el de una banda de rock en decadencia nos explica por qué tantos países en vías de desarrollo están insatisfechos con la ideología económica imperante. -- Cuarta parte. Convivir. -- Centeno. Donde el grano por excelencia del norte de Europa aclara algunos malentendidos sobre el Estado del bienestar. -- Pollo. Donde esa ave que a todo el mundo le gusta comer, pero a la que nadie toma en serio, nos muestra el verdadero signficado de la igualdad económica y la equidad. -- Chile. Donde esa baya embaucadora nos ayuda a entender que los trabajos relacionados con los cuidados están desatendidos e infravalorados a pesar de constituir la base de nuestra economía y sociedad. -- Quinta parte. Pensar en el futuro. -- Lima. Donde la marina británica y la bebida nacional brasileña se combinan para hacernos reflexionar sobre los retos del cambio climático. -- Especias. Donde descubrimos cómo la pimienta negra, la canela, la nuez moscada y el clavo dieron origen a la corporación moderna que convirtió al capitalismo en un gran éxito y ahora lo asfixia lentamente. -- Fresa. Donde la baya que no es una baya nos hace reflexionar sobre el auge de los robots y el futuro del trabajo. -- Chocolate. Donde la tableta de chocolate con leche revela que el secreto de la prosperidad económica suiza tiene poco que ver con la banca opaca o el turismo de lujo. -- Conclusión. Cómo comer mejor (la economía). -- Agradecimientos. -- Notas.

"Cuando, en los años ochenta, el economista Ha-Joon Chang aterrizó por primera vez en Reino Unido desde Corea del Sur, se encontró con un país que comenzaba a salir de la insípida dieta inglesa y a experimentar con los sabores del resto del mundo. Era un trayecto inverso al que estaba recorriendo la economía, cada vez más acomodada en una única escuela. Su nuevo y esperado libro, Economía comestible, demuestra con ejemplos claros y sabrosos que del mismo modo que es esencial abrirse a las diversas tradiciones culinarias también lo es disponer de una amplia variedad de perspectivas económicas. En este fascinante y delicioso volumen, Chang convierte en apetecibles todo tipo de ideas económicas, explicándolas a través de algunos ingredientes y recetas de diferentes lugares del planeta. Así, el chocolate puede ser una dulce adicción, pero aporta emocionantes ideas sobre las economías posindustriales del conocimiento; y mientras que la obra hace que el rumbo del sur de Estados Unidos tenga una suavidad que derrite el corazón, también remite a la enmarañada relación entre el capitalismo y la libertad. Desde el coste oculto del trabajo del hogar hasta el lenguaje engañoso del libre mercado, mientras cocina platos de todo el mundo, como el sándwich favorito de Elvis, las gambas al ajillo españolas y el dotorimuk coreano, este irresistible divulgador sirve un festín de ideas audaces fácil de digerir y con el que cambiar el mundo." -- tomado de la contraportada.

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